cuervos animales Cuervo Cuervo cuervoEl cuervo común. Esta ave llamada también “Gran Cuervo” tiene el cuerpo pro- longado, las alas largas y puntiagudas, la cola de un largo regu- lar y las plumas compactas y brillantes. Su color es completamente negro, siendo su tamaño de 0,66 de largo por 1,40 de anchura de punta a punta de las alas; ple- gadas éstas miden cada una 0,47 y la cola 0,27. El “Cuervo Común” es de la más extensa dispersión en la fa- milia, habitando en toda Europa y en una gran parte de Asia. En el País Vasco, crían contadas parejas, pero en otoño e in- vierno se les ve en grandes bandos en nuestras vegas y valles, don- de encuentran abundante alimento de maíz, caracoles, etc., cau- sando grandes perjuicios a nuestros aldeanos y siendo muy per- seguidos. Su nombre en euzkera es el de “Belia” y “Erroia”, siendo muy desconfiado con el hombre, a quien evita todo lo posible, no habitando mas que lugares poco poblados, como son las monta- ñas, los grandes bosques y las costas. Entre los aficionados a la caza en este país, se dice con la ma- yor firmeza, que esta ave conoce y distingue a gran distancia al cazador que va provisto de escopeta y al campesino que con toda tranquilidad se dirige a su campo para comenzar su faena. Además de que posee este don de distinción, el bando de cuer- vos que está buscando su alimento, tiene siempre un guardián que está apostado en lo más elevado del lugar donde se halla, y da la voz de alerta en el momento en que alguien se acerca con intención de cogerlos desprevenidos. En los campos donde se alimenta camina con movimientos muy raros y ridículos, viéndosele cómo levanta el cuerpo hacia ade- lante bajando la cabeza; cuando se posa, mantiene el cuerpo fir- me algunas veces y sus plumas están casi plegadas a la piel. Crónica de Historia Natural 147 El “Cuervo Común” es más desconfiado que todos sus congé- neres y no puede hacerse una idea de hasta qué punto llega su prudencia. A pesar del guardián que está firme en su puesto, no empieza a buscar su alimento hasta después de haber examinado todos los alrededores del lugar elegido, situándose generalmente en plani- cies sin arbolado, con objeto de que no estén expuestos a una em- boscada y empezando a recorrer el terreno cuando no hiere su vista y oído, cosa alguna que le infunda sospecha. Su voz, muy conocida por sus sonidos desagradables, que los pro- nuncia con diferentes variedades pero en el período del celo, el macho se deja oír por una especie de charla muy particular, con más variación que la picaza y el grajo, que son sus congéneres. Su alimento consiste, como digo anteriormente, en caracoles. frutos y granos, así como carnes corrompidas, pero es también una ave de rapiña muy peligrosa, que además de ser aficionada a ali- mentarse como digo de toda clase de carroña, acomete a varios mamíferos y a otras aves de diferente tamaño. Roba con la mayor osadía los nidos de los pajarillos sin de- fensa; desde la liebre hasta el ratón y los más pequeños pájaros, ningún ser está seguro del cuervo, y a la osadía y astucia reúne la fuerza y agilidad. Si es preciso hace frente y lucha con valentía, hasta con aves de rapiña más ágiles y mejor armados que él. El que esto escribe, presenció una mañana de invierno, la lucha de esta ave en el aire con un ágil y hermoso gavilán, espec- táculo que fué seguido con gran interés por un grupo de per- sonas que se congregaron a presenciar un acontecimiento que ra- ras veces se presenta a los ojos del hombre. Aproximadamente a 200 metros de altura, aparecieron en du- ra lucha las aves antes aludidas, distinguiéndose claramente las dos especies, por su tamaño, color y agilidad En las acometidas de ambas aves, parecía que su resistencia no terminaría nunca y que esta dura lucha quedaría en tablas, puesto que la agilidad y destreza de una, era nivelada por la cor- pulencia y fuerza del “Gran Cuervo” y así continuaron unos diez minutos, pero cuando menos se esperaba dejó de luchar este úl- timo, dejandose caer suavemente y viniendo a tierra herido mor- talmente por los zarpazos del ágil y bravo gavilán. Este desapareció como si nada le hubiera ocurrido y el “Gran Cuervo”, fué recogido y examinado por los que presenciamos la formidable lucha, encontrándonos con que estaba mortalmente 148 Crónica de Historia Natural herido, manando abundante sangre por pecho y costado, murien- do a los pocos momentos atravesado por las garras de su enemi- go, que tampoco debió salir muy satisfecho, a pesar de que así lo parecía. Los servicios que esta ave presta, exterminando algunos ani- males perjudiciales al campo, no compensa ni con mucho los per- juicios que ocasiona. De todas las aves de nuestro país, exceptuando los Picocruza- dos, los cuervos son los que se reproducen más pronto. Aparéanse en enero en bosques muy espesos y salvajes, cons- truyendo su nido en febrero y poniendo a principios de marzo. El nido lo construyen en un árbol de mucha altura o sobre una roca, difíciles de trepar, siendo bastante grande y llegando su ta- maño hasta un metro de altura, construido de ramas fuertes y delgadas, siendo su interior de hierbas y lanas formando una se- miesfera. Se sirve en general como la cigüeña de su antiguo nido, limitándose como aquél a reformarlo un poco cada época de cría. Al comenzar la construcción de este nido, manifiéstase rece- losa, no aproximándose al nido sin mucho disimulo, abandonan- dolo si ve al hombre con alguna frecuencia alrededor del mismo. Sus puestas son de cuatro a cinco huevos bastante grandes, verdosos y con manchas de color pardo y gris. Según las observaciones de Brehm, la hembra es sola la que cubre y Nauman dice que la reemplaza su compañero cuando ne- cesita comer. Macho y hembra alimentan a sus hijuelos con lombrices de tierra, ratones, pájaros y restos de animales; pero necesitan tan- to alimento, que nunca están hartos y gritan a menudo para que les den en mayor abundancia. Los padres demuestran el mayor cariño a sus hijuelos, a los que nunca abandonan. Cuando las condiciones son favorables, los jóvenes comienzan a volar a fines de mayo o principios de junio, no abandonando el recinto y volviendo durante largo tiempo a dormir a su nido. Sus padres les instruyen en los campos y praderas a buscar su alimento y no se separan de sus mayores. Las crías que se cogen en el nido, se domestican con mucha facilidad y hasta los adultos se resignan pronto a la pérdida de su libertad. Una de estas aves en cautividad es objeto de interesantes in- vestigaciones y se ve con asombro hasta dónde llega la inteligen- cia de ella Crónica de Historia Natural 149 Se le puede educar como se le educa a un perro; hace las co- sas mas extrañas y grotescas, inventando cada día una cosa nue- va y aprende más a medida que envejece; al cuervo se le puede acostumbrar como al grajo y la picaza, a que entre y salga de la jaula con toda libertad, aunque esta libertad le cueste muchos disgustos al que posee esta ave, porque roba cuanto puede y mata a los pequeños animales domésticos, como las gallinas, conejos y patos. Contrae amistad con los Perros y le sirve de mucho para qui- tarle las pulgas, acostumbrándose también a vivir con los caba- llos y los bueyes, que les cobran afecto. A las palabras que pronuncia da su significación, ladra como el perro, ríe a la manera del hombre y arrulla como la paloma J. M. PERTIKA