Marabu.jpg Marabú Marabú 260px Marabu

El marabú (Leptoptilos crumeniferus) es un ave de aspecto poco agraciado que habita las zonas pantanosas y sabanas del África subsahariana. Este ave carroñera y cazadora de pequeños vertebrados (aunque se les ha visto capturando aves del tamaño de un flamenco en algunos lagos africanos) pertenece a la familia Ciconiidae.

Características

Se podría decir que el marabú es el miembro de mayor tamaño de la familia de las cigüeñas. Un macho adulto puede alcanzar 1,5 metros de altura pesar hasta 8 kilos, mientras que las hembras son algo más pequeñas. Su fuerte pico de forma cónica puede crecer más de 30 centímetros, y le resulta muy eficaz para extraer los trozos de carne de los animales muertos.

Esta enorme cigüeña es una voladora consumada a pesar de sus dimensiones, pues sabe aprovechar sus dos metros y medio de envergadura para ubicarse entre los mejores planeadores. Durante el vuelo es la viva imagen de la elegancia: lleva la cabeza ligeramente metida entre los hombros y las largas patas extendidas hacia atrás. Domina con habilidad las columnas ascendentes de aire caliente (corrientes térmicas) para remontarse tan alto, que casi se pierde de vista desde el suelo; se sabe que algunos marabúes han ascendido hasta los 4.000 metros de altura.

Alimentación

Aunque esta ave ha sido despreciada por alimentarse de carroña, la verdad es que sus servicios son de gran utilidad. Si los cadáveres en descomposición que los depredadores dejan por las llanuras africanas no se eliminaran, se convertirían fácilmente en foco de enfermedades peligrosas tanto para los seres humanos como para las bestias. El marabú se encarga de retirar esos desperdicios. Junto con los buitres, que son también aves de presa de muy buen apetito, los marabúes recorren las llanuras en busca de víctimas abandonadas. Cuando encuentran alguna, dejan que los buitres, que son más agresivos, abran el animal con sus picos curvos. En el momento oportuno, el marabú se abalanzará hacia el cuerpo muerto valiéndose del pico como si fuera el bisturí de un cirujano, sacará un pedazo de carne y se retirará en espera de una nueva oportunidad. Cuando los buitres se hayan saciado, llegará el momento de que los marabúes se disputen los restos. Al marabú le sirve de alimento prácticamente cualquier cosa que le baje por la garganta, con la excepción de los huesos; traga sin ninguna dificultad trozos de carne de hasta 600 gramos.

Distribución

Se halla distribuido por las regiones cálidas de África. Habita lo mismo en las estepas y las sabanas que en las orillas de los ríos.

Compotamiento

Son especies gregarios, no territoriales, y suelen seguir los desplazamientos de los grandes herbívoros. Desde mayo a octubre permanecen en la parte situada más al norte de su área de distribucıón emigrando luego hacia las regiones del sur, donde realizan la cría. Su vida transcurre con la búsqueda de carroña o pescando algún pececillo.

Marabu2.jpg Marabú Marabú Marabu2

Relación con el hombre

Resiste muy bien la cautividad y se amansa con mucha facilidad. Pese a su aspecto poco atractivo, posee hermosas plumas en la cola. Se le cazó a millares para exportar las plumas a Europa y América para adornar vestidos y sombreros de señoras. Hoy día la mayoría de estas plumas proceden de marabús en cautividad.

Reproducción

Especialmente admirable es lo bien que cumple con su papel de padre, que, por cierto, es un trabajo muy absorbente. Todo empieza con la construcción del nido. El macho, al que más tarde se unirá una hembra, inicia la obra después de haber elegido un sitio adecuado, en ocasiones a 30 metros del suelo. El nido no tiene nada de espectacular: es poco más que una tosca plataforma abierta de un metro de diámetro construida con varas, ramas y hojas secas. De hecho, a veces el futuro padre hereda una vieja construcción, que renueva añadiéndole ramitas y otros materiales. Se ha descubierto que algunas colonias de marabúes han conservado el mismo nido por cincuenta años.

Mientras está todavía en marcha la construcción del nuevo hogar, el macho se da a la tarea de encontrar pareja. Contrario a lo que es normal en muchas especies de aves, en este caso es el macho el que espera a que la hembra se le acerque. Se presentarán varias candidatas con la esperanza de ganarse sus favores. Las respuestas negativas son comunes, pero la persistencia tiene su recompensa y, al final, una de ellas será aceptada. Durante el subsiguiente cortejo, el macho y la hembra inflan totalmente la bolsa del cuello, mientras emiten diversos sonidos (parecidos a mugidos, graznidos y silbidos) con la intención de intimidar y alejar a las pretendientes no deseadas. Dichos sonidos son los únicos que se le conocen al marabú, a excepción del ocasional chasquido de su enorme pico. Entre el macho y la hembra se establece un fuerte vínculo, fortalecido por su salud habitual cada vez que uno de ellos regresa al nido, el cual consiste en echar la cabeza hacia atrás, bajarla y chasquear prolongadamente con el pico.

Junta, la pareja concluye la construcción del nido, y compartirán asimismo la incubación, que toma un mes. Transcurrido este período, de los dos o tres huevos blancos saldrán unos pollitos rosados casi sin plumas, que acapararán la atención de ambos padres. Los pequeños marabúes reciben cuidados extraordinarios, entre ellos un intensivo programa de alimentación, que incluye la ingestión de alimentos con alto valor nutritivo, como el pescado. Otro plato común en su dieta son las ranas, abundantes en los pantanos, que el marabú visita con frecuencia. Los padres regurgitan en el nido trozos de comida, de los que se alimentan los polluelos. El crecimiento es lento: solo después de cumplir cuatro meses de edad, momento en el que son capaces de salir volando del nido, empezarán a sobrevivir por sí solos.

Estado de conservación de la especie

Mientras que el marabú de la India, su pariente más cercano, va desapareciendo, el africano prolifera. No se le conocen enemigos naturales. En el pasado, el hombre fue su adversario más cruel: lo cazaba y le arrancaba las suaves plumas traseras para adornar con ellas los tocados femeninos. “Parece inconcebible —comenta el libro Storks, Ibises and Spoonbills of the World (Cigüeñas, ibis y espátulas del mundo)— que las delicadas y hermosas plumas que decoran los abanicos o algunos adornos muy valiosos para las mujeres provengan de este enorme, demacrado y repulsivo carroñero.” Afortunadamente para estas aves, la insensible matanza ha disminuido con el paso de los años, y su población está creciendo otra vez. Nuestro breve estudio del marabú ha revelado a todas luces que no hay razón para que se le desprecie y difame. Su ardua y eficiente labor de limpieza ambiental nos beneficia sobremanera. Tal vez no sea la más bella de las aves, pero, a su modo, le trae gloria con modestia a su Creador (Salmo 148:7, 10).

Fotos

Marabu3.jpg Marabú Marabú Marabu3

Bibliografía

http://es.wikipedia.org/wiki/Leptoptilos_crumeniferus

http://www.watchtower.org/s/20010808/article_01.htm

http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761555667/Marab%C3%BA.html

http://www.combonianos.com/MNDigital/fauna/marabu.htm

Animales parecidos

Avefría europea
Avestruz
Azulito de senegal
Bichenov
Búho
Buitre
Canario
Cardenal
Colibrí
Cóndor
Diamante Mandarín
Diamante de Gould
Diamante Papagayo
Flamenco
Garza
Gaviota
Golondrina común
Gorrión común
Gorrión de Java
Guajolote
Hornero
Ibis
Isabela del Japón
Jabirú
Kiwi
Lechuza
Martineta
Ñandú
Paloma
Pelícano
Perdiz
Petirrojo
Pingüino
Piquituerto
Quetzal
Ruiseñor
Tucán
Urogallo
Urraca
Zopilote
Cacatúa de Penacho Amarillo
Cuervo
Estornino
Halcón peregrino
Ibis escarlata
Pato
Pavo
Pavo real
Pingüino de Humboldt
Arao
Malvasía cabeciblanca
Pardela cenicienta
Paloma bravía
Paloma torcaz
Paloma zurita
Grajilla
Rabilargo
Avutarda
Carbonero común
Escribano cerillo
Trepador azul
Triguero
Mirlo común
Abubilla
Abejaruco común
Cigüeña blanca
Cigüeña negra
Alcaudón común
Ánade real
Bengalí rojo
Buitre leonado
Buitre negro
Búho real
Calamón común
Cálao de casco
Cernícalo vulgar
Chochín
Cisne mudo
Cisne negro
Colirrojo tizón
Cormorán
Espátula común
Focha común
Gallina
Gallo
Ganso
Garcilla Bueyera
Garza Real
Gaviota reidora
Gaviota Argéntea
Grulla
Jilguero
Martín pescador
Mochuelo común
Miná del Himalaya
Pájaro carpintero
Pardillo común
Pintada común
Pinzón
Polla de agua
Zorzal común