Oso pardo  Oso pardo Oso pardoLas características más definitorias del oso pardo son su espeso y tupido pelaje, su pequeña cola (apenas 7 u 8 cm) y su enorme cabeza, rematada por dos pequeñas orejas redondeadas.

El oso pardo es el animal terrestre más grande de toda la fauna ibérica. El cuerpo del oso pardo es extremadamente robusto, siendo los machos mucho más pesados que las hembras, al menos un 25 ó 30% más. Los osos pardos cantábricos o ibéricos son los más pequeños de todo el mundo, pues los machos rara vez sobrepasan los 180 kg y las hembras rondan los 130 ó 140 kg. Los osos tienen unas enormes variaciones de peso a lo largo del año y de un año a otro, dependiendo de la abundancia o escasez de comida. Sin embargo hay subespecies que llegan a pesar entre los 80 y 150 Kgs. de promedio, con máximo de 250 Kg. Se cita en la literatura científica un macho cazado en el año 1848 que pesó 350 Kgs.

La altura en la cruz del oso pardo (desde la base de la pata hasta la cruz, que es el punto más alto del cuerpo y donde se articulan las extremidades anteriores) varía entre 90 cm y 1 m y su longitud total ronda los 2 m (desde la cabeza hasta la cola).

La coloración del pelaje del oso pardo varía desde un crema pálido hasta el pardo oscuro, pero siempre con una peculiar coloración más oscura, casi negra, en las patas y amarillenta en la punta de los pelos. Los ojos y el final de la trufa son negros; son de los pocos detalles que contrastan con su mata de pelo pardo.

El oso pardo es un animal plantígrado, lo que quiere decir que para andar apoya todo su peso sobre las plantas de sus pies, igual que los humanos. Por otra parte, es uno de los pocos animales capaces de ponerse a dos patas, si bien sólo lo hacen en determinadas ocasiones, como son las peleas psor las hembras o cuando se sienten amenazados. Su caminar habitual es a cuatro patas.

Longevidad: La vida media se estima en torno a los 20 a 25 años en libertad, aun cuando suele morir por causas naturales antes. Un estudio efectuado en el Parque Nacional de Yellowstone (EE.UU.) puso de manifiesto que la mayor mortandad se producía en los cinco primeros años de vida, edad que tan solo superaban un escaso 20 % de la población. A partir de este año la mortalidad se reducía considerablemente, alcanzando la mayor parte de los supervivientes los 15 años de vida, siendo muy pocos los que llegaban a vivir en torno a los 25 años. Se estima que un oso del Zoológico de Viena ostenta el record de longevidad de esta especie, al haber vivido 34 años.

Huellas: Inconfundible por su tamaño y caracteres de plantígrado. Marca los cincos dedos y uñas, además de parte de la planta de los pies y manos. La huella del pie del anterior oso pardo es más corta y ancha (21 x 28 cms,) que la del posterior (17 x 30 cms.). Se considera que la huella del tejón es una reproducción en miniatura de la del oso.

Excrementos: Inconfundibles por su tamaño y características. En la práctica resulta difícil confundir los excrementos del oso pardo con los de cualquier otro animal que no sea un oso. Sólo en algunos casos, cuando se han alimentado de ungulados silvestres o ganados, podrían semejarse a los de un cánido grande, como un perro o un lobo. En otras ocasiones, los excrementos del jabalí que no posean la consistencia habitual también podrían dar lugar a confusión. De modo general, los excrementos del oso van a depender del alimento consumido, aun cuando suelen ser cilíndricos, de unos 6 cms. de grosor. El análisis de estos excrementos se utiliza para conocer sus hábitats de alimentación.

Hábitat

Durante siglos el oso ocupó grandes bosques de llanura, en la mayor parte del hemisferio boreal del planeta, pero con la humanización y desaparición de estos lugares, buscó refugio en los bosques de montaña, su reducto actual.

Osopardo1.jpg  Oso pardo Osopardo1

Distribución

El oso pardo está distribuido por amplias zonas de Europa, Asia templada y norte de América, pero con una población desigual y fragmentada en pequeños núcleos.

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Alimentación

Las garras y anatomía general del oso pardo nos revelan la estampa de un carnívoro típico, cuando en realidad los osos son unos devoradores de carne totalmente atípicos. Su dieta es casi enteramente vegetariana y de hecho su dentición se ha ido modificando hasta logar unos molares y premolares con tallas más redondeadas y mayor superficie, mucho más apropiados para una dieta basada en plantas y frutos, y unos incisivos puntiagudos útiles para pastar y cortar tallos y raíces. Sin embargo, en sus mandíbulas conserva la fortaleza suficiente para abatir presas tan grandes como un ciervo o cualquier otro ungulado de gran tamaño.

Casi toda la vida y movimientos del oso pardo vienen determinados por la búsqueda del alimento. Incluso la hibernación se produce por la escasez de alimento propia del invierno en los bosques caducifolios del norte de España. Un oso adulto puede llegar a perder hasta el 40% de su peso durante el invierno. Su alimentación está en un 85% basada en materia vegetal (bellotas, castañas, hayucos, avellanas, bayas, megaforbios, tubérculos, brotes tiernos de gramíneas…), y la completa con carroñas, insectos, miel, setas, aves, huevos y ungulados.

Reproducción

Los osos son los vertebrados con las menores tasas de natalidad del mundo. Las hembras alcanzan la madurez sexual a una edad entre 3 años y medio y 5 años. Entre una camada y otra transcurren tres años, y cada camada consta de una a tres crías.

Los osos son solitarios en todas las épocas del año excepto en el período de celo que tiene lugar durante el verano.

El oso pardo es un animal polígamo, que se emparejarán varias veces a lo largo de la temporada. Durante la época de celo, los machos amplían su territorio y se dedican a vagabundear en un intento de localizar y controlar el estado reproductivo de las escasas hembras. En esta época, varios machos pueden llegar a competir por una compañera, enzarzándose en cruentos combates si las pautas de intimidación mostradas previamente no surten efecto entre los oponentes.

Una vez que el macho ha encontrado y conquistado a la osa, se formará una efímera pareja que permanecerá junta por un tiempo, durante el cual ambos consortes sestean juntos, juegan y se pelean amistosamente. Finalmente, se separarán y retomarán su vida solitaria.

La gestación comienza a finales de noviembre o principios de diciembre y dura de 8 a 10 semanas. Las crías de oso pardo nacen en enero y gebrero, durante la hibernación de la madre.

Las crías nacen casi calvas, pesando apenas 500 g, ciegas y sin dientes. Cuando salen al exterior están ya totalmente cubiertas de pelo y muestran un característico collar de pelo blanquecino que desaparece con el tiempo.

A los tres meses y medio, el oso pardo deja de depender exclusivamente de la leche materna, pudiendo recibir otros tipos de alimentos. El destete definitivo se da al año de vida. El desarrollo de los oseznos es rápido y abandonan la osera a finales de la primavera. Estarán con su madre hasta los 18 ó 22 meses de vida, cuando ésta les abandonará. Ellos permanecerán juntos durante más o menos un año.

Enemigos naturales

El oso pardo no tiene enemigos naturales, el hombre ha sido el único y tradicional enemigo natural del oso, aun cuando las águilas y lobos pueden atacar a los oseznos, a los que defiende con virulencia y agresividad la madre, por lo que las probabilidades de éxito en el ataque son muy pequeñas.

Estado de conservación

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Protegida la especie en la segunda mitad del siglo XX, la pérdida de sus hábitats naturales y el furtivismo constituyen las principales amenazas de los últimos osos ibéricos.

La pérdida de espacio vital obliga a numerosas oblaciones de osos a entrar en contacto con el hombre y sus animales domésticos, provocando conflictos que derivan en batidas ilegales y en la colocación de cepos y venenos.

Las alteraciones y pérdidas de hábitat del oso pardo incluyen, sobre todo, deforestación por extracción de madera y apertura de pistas forestales, incendios, conversión de bosques en terrenos agrícolas o ganaderos, minería a cielo abierto, construcción de carreteras, pistas de esquí, embalses, urbanizaciones, etc.

La desaparición de las áreas forestales naturales mina el futuro de la especie. La parcelación de los montes crea barreras artificiales que impiden el libre desplazamiento de las poblaciones de osos, aislándolas entre sí y reduciendo las osibilidades de emparejamiento y reproducción, así como la diversidad genética de las poblaciones (especialmente en los Pirineos y a corto y medio plazo en zonas de la Cordillera Cantábrica), aumentando los problemas derivados de la consanguinidad y dificultando la búsqueda y localización de alimento.

Por otro lado, los incendios forestales destruyen el ecosistema vital del oso pardo. Las repoblaciones con especies foráneas empobrecen los suelos, destruyen la vegetación autóctona, alteran los hábitats y son proclives a sufrir incendios.

Además de la pérdida de su hábitat, en los últimos años el oso pardo se ve amenazado por el incremento del turismo verde, cada vez más masivo, así como por el furtivismo. También es víctima de los lazos para jabalíes y los venenos paralobos.

Después de siglos de implacable persecución, la caza del oso pardo fue prohibida de forma temporal en 1952, y de forma definitiva en todas las Reservas Nacionales en 1967. Desde 1973 la especie está protegida y su caza está prohibida en todo el territorio español, pero todavía se capturan como trofeos de manera furtiva.

En España, la especie está catalogada como en peligro de extinción, lo que ha derivado en la aprobación de planes de recuperación en toda su área de distribución del oso pardo. la Ley de Conservación de la Naturaleza de 1989 exitió la puesta en marcha de una serie de medidas para mejorar su situación. En 1995, el nuevo Código Penal estableció un castigo de hasta dos años de cárcel por matar a un oso, tipificándolo como delito ecológico. En la actualidad, matar a un oso puede ser penado con multas de hasta 50 millones de pesetas.

Las comunidades de Cantabria, Asturias, Castilla y León y Galicia han ido creando y aprobando sus respectivos planes de recuperación para garantizar la conservación de la especie del oso pardo con medidas de lucha contra el furtivismo, la conservación de los hábitats naturales y la recuperación de los degradados, el aumento de los proyectos de investigación y la mejora de los programas de sensibilización, así como el pago de daños producidos por osos y las compensaciones a las poblaciones que viven en zonas oseras.

Una de las acciones de conservación más efectivas es la plantación de especies frutales en zonas oseras para evitar que los osos se vean obligados a acercarse a áreas humanizadas, donde la posibilidad de ser molestados o cazados por furtivos es mayor. Las campañas de plantación en estas regiones sirven para asegurar y reforzar la alimentación de los osos, sobre todo en primavera y verano.

Subespecies

  • Ursus arctos arctos
  • Ursus arctos horribilis
  • Ursus arctos isabellinus
  • Ursus arctos middendorffi
  • Ursus arctos piscivorus
  • Ursus arctos pruinosus
  • Ursus arctos syriacus
  • Ursus arctos yesoensis
  • Ursus arctos nelsoni (extinta)
  • Ursus arctos crowtheri (extinta)
  • Ursus arctos californicus (extinta)

Bibliografía

http://es.wikipedia.org/wiki/Ursus_arctos

http://www.faunaiberica.org/?page=oso-pardo-iberico

http://www.sierradebaza.org/Fichas_fauna/07_04_oso/oso.htm

 

 

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