• Oso polar  Oso polar Oso polarNombre Científico: Ursus maritimus (antes Thalarctos maritimus)
  • Familia: Úrsidos
  • Orden: Carnívoros
  • Suborden: Fisípedos
  • Clase: Mamíferos
  • Identificación: Gran tamaño con el cuello largo, la cabeza pequeña, alargada y aplanada por encima;pelaje blanco o blanco amarillento(en verano); ojos, punta el hocico, garras y piel negros.

El origen de los osos

El linaje evolutivo del oso polar se remonta al de los miácidos, pequeños mamíferos arborícolas que aparecieron hace 30-50 millones de años y que están considerados como los primeros carnívoros verdaderos. Los miácidos se propagaron rápidamente y -hace unos 32 millones de años- originaron tres ramas principales que corresponden a los primeros “gatos”, “Perros” y “focas” conocidos. Una rama de estos primitivos cánidos empezó a adquirir rasgos ursinos hasta desembocar, en el Mioceno inferior -hace unos 20 millones de años-, en los Ursavus, el ancestro de todos los osos actuales.

El tamaño del oso polar no superaba el de un zorro, pero esta línea evolutiva empezó a adquirir peso y tamaño hasta dar lugar a los primeros Ursus, durante el Mioceno superior y Plioceno inferior -hace unos 5-10 millones de años-. De una rama de estos ancestrales Ursus derivó en Europa el oso etrusco (U. Etruscus), gran úrsido del Pleistoceno inferior, que luego evolucionó en el formidable y recientemente extinguido oso de las cavernas (U. Spelaeus). Otro linaje úrsido dio lugar en Asia a Ursus prearctos, y posteriormente a otras especies, cada vez más parecidas al oso pardo actual. Este último apareció en China hace unos 600.000 años y pronto empezó a colonizar Eurasia.

Aparición del oso polar

Hace poco menos de 100.000 años, el oso pardo atravesó el estrecho de Bering para colonizar América del Norte, y durante este paso por las regiones polares algunos individuos quedaron aprisionados en las banquisas de hielo, donde tuvieron que adaptarse a un medio muy adverso. El hielo, el frío y una tendencia cada vez mayor a la depredación de focas lo convirtieron en un carnívoro esencialmente distinto a sus primos que habían quedado más al sur. Finalmente, su cuerpo se volvió más hidrodinámico y su pelaje adoptó el color del medio circundante; había nacido el oso polar.

Un animal temido e imitado

Los inuit (los “esquimales” que habitan las heladas extensiones árticas) consideran que el oso polar es un pariente próximo y también un ser de potencia sobrenatural. Para disimular el temor que les inspira y también poder atribuirse sus capacidades cazadoras, lo convirtieron en una figura mítica y le dieron el nombre de Nanuc. Todavía hoy en día, al huérfano o al cazador sin suerte se le aconseja que realice su aprendizaje “en casa de Nanuc”.

Y aunque este consejo sea más metofórico que real, es muy probable que el oso polar les sirviera de modelo para la caza de focas; como el oso, los inuit esperan al acecho a que las focas salgan a respirar a la superficie por los denominados “agujeros de respiración”; y como el oso, los inuit se acercan al pinnípedo con un andar agazapado, lento y sigiloso, para asestarle el golpe de gracia final.

El Oso Polar y el medio

Poblaciones diferenciadas

El oso polar habita uno de los biotopos más hostiles del planeta; la zona circumpolar del hemisferio norte. El dominio de este animal cubre, por lo tanto, una enorme extensión de territorio. Antes de pensaba que los osos del Ártico comprendían una población única y numerosa de individuos que vagaban a sus anchas por todo el anillo circumpolar. Pero tras años de estudios, los biólogos identificaron varias poblaciones independientes que presentan ciertas características comunes.

Las barreras entre las diferentes poblaciones de oso polar poblaciones son bastante tenues, porque los osos rara vez se adentran en tierra firme, de tal modo que los accidentes geográficos afectan poco a sus deambulaciones.

Pese a esta inexistencia de barreras, los especialistas creen que hay varios centros vagamente definidos para el oso polar: hacia el oeste, la isla de Wrangel y el este de Siberia, el oeste y el norte de Alaska y las islas del norte de Canadá; hacia el este, las poblaciones de osos rodean Groenlandia y utilizan como base las islas noruegas de Svalbard, la Tierra de Francisco José y el centro-norte de Siberia. Pero por muy extensa que sea su área de distribución, el oso polar se encuentra rígidamente confinado pro dos factores fundamentales; por una parte, la distribución de la foca anillada, que es su principal presa, y por otra, la persecución de que fue objeto pro el hombre, que es el único depredador capaz de hacer frente al gran cazador del Ártico.

Adaptación al medio

El oso polar está cubierto con una piel abundante y de una gruesa capa de grasa, el oso polar se encuentra a sus anchas en las heladas extensiones donde habita. Su pelaje es una de las obras maestras de la naturaleza. Como el de muchos mamíferos boreales, está formado por una capa exterior de pelo recio que protege otra interior de pelos más finos. El poder aislante de esta capa inferior se ve realzado aún más por el hecho de que cada uno de sus pelo es hueco y está lleno de aire.

Estos pelos, además, son transparentes y sólo nos parecen blancos porque reflejan todo el espectro visible; una buena parte de la luz solar que en ellos incide se refleja hacia dentro y, tras un intrincado recorrido, llega hasta la piel negra del oso, la cual, debidamente cubierta por el “pelaje invernadero”, se convierte en uno de los captadores solares más eficiente del mundo. El oso polar, perfectamente adaptado a la gélida temperatura del mar. Aunque suele nadar lentamente, el oso polar es capaz de alcanzar una velocidad de unos 6,5 km/hora y de mantenerla durante cierto tiempo. Cuando está agotado de nadar, descansa flotando y quizá por usar este método es capaz de franquear distancias de más de 60 km.

El “pack ice”

En varias ocasiones se han observado osos polares en alta mar a 300 km de la costa más próxima. Para llegar tan lejos utilizan como balsas los trozos de hielo flotantes. Los bloques helados son muy abundantes en el hábitat preferido del oso polar: zona del “pack ice” o banquisa estacional. En las regiones polares se distinguen tres tipos de banquisas: la permanente, la estacional y la costera. La primera no se funde nunca, ni siquiera en verano y tiene de 800 a 1.000 km de diámetro.

Toda la periferia de esta banquisa está rodeada por otra estacional o “pack ice”, que a causa de las corrientes marinas y los vientos constituye una superficie muy fracturada y caótica, con numerosos “leads” o canales de agua libre cuyo trazado varía un día tras otro. La banquisa costera, por su parte, se forma en otoño, ya que la congelación de las aguas de la costa se produce a temperaturas menos frías. De estas tres banquisas, la que ofrece condiciones más favorables a las focas es la del “pack ice” y, por lo tanto, sus depredadores, los osos, adecuan sus actividades estacionales a las variaciones de esta zona.

Desde el otoño hasta la primavera, la mayoría de individuos de oso polar se encuentran en esta banquisa estacional, a excepción de las hembras grávidas, que invernan en tierra firme. Durante el breve verano ártico, cuando la banquisa estacional se deshiela, los osos se concentran en los residuos de ésta o bien se desplazan hacia tierra firme, ocupando los territorios que probablemente habitaban antaño.

Polarhab.jpg  Oso polar 500px Polarhab

Características físicas

  • Ojos: Los ojos del oso polar son pequeños, de color negro y están protegidos de la intensa luminosidad de la nieve y el hielo por un opérculo que polariza la luz. Bajo el agua no permiten una visión mejor que la de un animal completamente terrestre, lo que denota una reciente adaptación al medio acuático. Sobre la banquisa, en cambio, su visión es bastante buena, sobre todo de noche. Pequeños; en posición frontal; permiten una buena apreciación de las distancias y del relieve.
  • Orejas y hocico: Como corresponde a la regla ecológica de Allen, según la cual el tamaño relativo de las partes que sobresalen del cuerpo es menor bajo un clima más frío, las orejas son más pequeñas que en cualquier otro oso. El olfato, por su parte, es su sentido más desarrollado; excepcionalmente fino, les permite detectar sus presas a varios kilómetros de distancia. Las orejas son pequeñas y cubiertas de pelos para limitar la pérdida de calor. El hocico es negro como el resto de la piel del animal bajo su pelaje blanco.
  • Grasa subcutánea: Proporciona aislamiento térmico y reservas energéticas cuando escasea el alimento al oso polar.
  • Cola: Corta y poco aparente (tiene entre 8 y 12 cm de longitud)
  • Cuartos delanteros: Más estrechos que los de otros osos, contribuyen al perfil hidrodinámico de esta especie
  • Pelaje: Largo y denso, con una capa exterior de pelos recios que protege la capa interior de pelos más finos. El pelaje del oso polar se compone de una capa protectora de pelos largos y fuertes, y de otra interior más densa formada por pelos más finos. Cada uno de los pelos del oso es un tubo transparente en el que queda atrapado el aire, uno de los mejores aislantes contra el frío. En el agua, el pelaje pierde gran parte de su poder aislante pero entonces interviene la grasa subcutánea. La gran transparencia del pelaje permite que la luz incidente llegue hasta la piel negra al tiempo que sirve de trampa a la radiación infrarroja, convirtiendo la superficie exterior del oso en un captor solar eficientísimo.
  • Cabeza: La cabeza del oso polar es alargada y aplanada por encima, lo que contribuye a su perfil hidrodinámico.
  • Longitud del cráneo: Varía de 37 a 41 cm, según las poblaciones, lo que denota la posible existencia de subespecies o un proceso de formación de éstas.
  • Dentadura: Más carnívora que la de otros osos; el primer molar inferior y el cuarto premolar superior encajan perfectamente y poseen unas coronas afiladas y cortantes.
  • Uñas: Cortas, aunque robustas y muy aceradas, y no retráctiles como las de casi todos los arctoideos.
  • Patas: Las patas del oso polar son grandes y anchas, y están provistas de garras muy poderosas, perfectamente adaptadas para la caza de focas. Los dedos están palmeados hasta la mitad para facilitar la natación. La parte inferior de los pies, a excepción de las almohadillas plantares y los dedos, está cubierta de pelos rígidos y cortos, que actúan como antideslizantes sobre el hielo o la nieve dura al tiempo que aíslan las patas del frío.

Reproducción

Excepciones a la vida solitaria

En primavera, los machos del oso polar son atraídos por las hembras en celo, las cuales delatan su estado por el olor. Aunque la huella olorosa de una hembra puede atraer a docenas de machos, por lo general sólo uno se decide a seguirla desde lejos. Tras un elaborado cortejo, la concentración de estrógenos de la hembra asciende finalmente al nivel adecuado par ala concepción. Sólo entonces permite que el macho la monte, continuando luego a su lado unos pocos días.

Una vez fecundada la hembra de oso polar, el desarrollo de los óvulos fertilizados no se produce de inmediato. Antes de implantarse en el útero, permanecen en estado de blástula hasta el otoño siguiente, momento en que empieza la gestación propiamente dicha, la cual únicamente dura de seis a diez semanas. En esta época, las hembras gestantes se dirigen a tierra firme o hacia los sectores de la banquisa de hielo espeso, donde excavarán su osera para permanecer en ella durante cinco meses, viviendo en letargo de sus reservas acumuladas.

Los oseznos

Entre fines de noviembre y enero, nacen los indefensos oseznos -por lo general en número de dos-, que no abrirán los ojos hasta las cuatro semanas de vida y no adquirirán su pelaje protector hasta los tres meses de edad. En marzo o abril, la familia de osos polares sale de su refugio invernal, al principio sin alejarse mucho, y cuando las crías han cobrado la fuerza y destreza suficientes, lo abandonan definitivamente para dirigirse hacia la banquisa donde se iniciarán en las distintas técnicas de caza bajo el atento control de la madre.

Durante la primavera y el verano la madre y las crías de oso polar se desplazan por la costa y por los bloques de hielo fracturados de la banquisa en busca de alimento que consiste en peces, pequeñas focas y crías de morsa que los cachorros alternan con la leche materna. Las crías permanecerán junto a su madre casi dos años; transcurrido ese tiempo, la familia se disgregará y los jóvenes osos iniciarán su vida en solitario.

Al agua

La cría de esta osa polar no parece muy decidida a lanzarse a las gélidas aguas de la bahía de Hudson (Canadá), pero su madre insistirá hasta conseguir que dé este paso. Durante el tiempo que los oseznos pasan con su madre participan de forma activa en sus cacerías, aprendiendo a desenvolverse cómodamente tanto en tierra firme como en el hielo tambaleante y en el agua. Sólo así podrán sobrevivir cuando abandonen la familia.

Polarbear.jpg  Oso polar 530px Polarbear

Alimentación y caza

La dieta

Polarbearselas.jpg  Oso polar Polarbearselas

El área de distribución del oso polar coincide a grandes rasgos con el de las focas árticas; la foca pía (Pagophilus groenlandica), la foca de casco (Cystophora cristata), la foca barbuda (Erignathus barbatus) y la foca anillada (P. hispida). De todas ellas, la anillada es su presa principal y representa un 85% de su dieta; esta foca es uno de los pinnípedos más pequeños, por lo que durante la estación de caza un oso adulto se ve obligado a matar a unos cincuenta, lo que equivale a uno cada cinco días.

El resto de su dieta del oso polar se compone de carroña y -cuando pasan el verano en tierra firme- de una amplia gama de materia vegetales y pequeñas presas: bayas, hierbas, raíces, algas e invertebrados marinos, mientras que los cazadores más expertos consiguen capturar algunos peces, lémmings y liebres árticas. Los osos de la bahía de Hudson han desarrollado una técnica para atrapar patos y los de las islas Svalbard consiguen arrebatar los huevos de gaviotas tridáctilas, araos de Brünich y otras aves marinas.

Las tácticas

A fines de otoño y en invierno, las focas anilladas mantienen abiertos agujeros en la superficie del hielo para respirar y salir a tierra. Estas focas son muy individualistas: cada una excava sus propios agujeros, defendiéndolos con ahínco. Sobre el hielo, las focas dominantes incluso les niegan la entrada a los individuos más jóvenes e inexpertos, y éstos tienen que buscar otra ruta hacia el agua, convirtiéndose entonces en presa fácil para cualquier oso que transite por la zona. Así, cuando una foca se halla sobre el hielo, el oso polar se acerca sigilosamente e intenta capturarla por sorpresa. Si consigue llegar hasta ella, le golpea el cráneo de un zarpazo y si el animal no muere de inmediato lo remata con mordiscos en la nuca.

Una variante acuática no muy usual de esta caza al rececho consiste en deslizarse en el agua -sin salpicar apenas y emergiendo tan sólo su negro hocico- e ir acercándose a la foca bajo el agua; si ésta por algún motivo intuye su presencia, el oso se zambulle pro completo y continúa su rececho bajo el agua durante uno o dos minutos; cuando está a unos 10 m de la presa hace una salida rápida para confirmar la posición de la foca, vuelve a hundirse y emerge explosivamente del agua para saltar sobre su presa. Esta persecución acuática requiere una considerable destreza que no poseen todos los osos; el rececho sobre el hielo tampoco es fácil y se salda con muchos fracasos.

Por estos motivos, la técnica de caza más habitual del oso polar y probablemente más exitosa es el acecho. Ayudado pro su extraordinario sentido del olfato, el oso localiza un agujero de respiración, que en invierno puede estar enterrado a más de 1 m bajo la nieve, se sienta sobre sus cuartos traseros y espera pacientemente, durante horas si es necesario, hasta que la foca sale a respirar; instantánea y velozmente, el oso introduce su antebrazo en el agujero y en un solo movimiento, destroza el cráneo de la foca y la levanta hacia fuera para devorarla sobre el hielo.

La sombra del oso

En primavera, cuando los grandes machos de oso polar vuelven a las Svalbard después de su largo periplo por la zona del “pack”, no es raro que, pisándoles casi los talones pero evitando en todo momento sus zarpazos, les siga una pequeña sombra blanca. Se trata del zorro polar o ártico, un cánido aún más pequeño que el zorro común que, como el gran depredador blanco, se ha adaptado al duro clima polar. El zorro ártico tiene unas orejas cortas y peludas que minimizan la pérdida de calor, un pelaje invernal espeso blanco que le abriga y le camufla entre la nieve, y unas plantas de los pies peludas que le proporcionan aislamiento y le impiden resbalar.

Pertrechado de este modo, el pequeño cánido resiste mejor que ningún otro animal terrestre las bajas temperaturas del invierno; entre otras cosas, no tirita nunca, a menos que la temperatura descienda por debajo de los -70°C. En primavera, sin embargo, el denso pelaje blanco del zorro empezará a caer a grandes mechones para ser sustituido pro un pelaje gris y amarillo, a tono con los acantilados cubiertos de liquen.

El zorro polar puede llegar a recorrer, ya sea activamente o dejándose transportar por los témpanos flotantes, varios miles de kilómetros en una sola temporada. Nunca pierde la pista del oso, siguiéndole a lo largo de sus desplazamientos pro la banquisa estacional o “pack ice”, para alimentarse de las sobras de sus presas. A veces, cuando el oso captura una foca barbuda u otra presa de gran tamaño, el zorro no puede almacenar tanta grasa en su pequeño cuerpo y se ve obligado a ocultar algunos pedazos. Si los sentidos no le fallan y si el paisaje no ha cambiado en exceso, podrá recuperarlo luego, intactos y perfectamente conservados por el frío.

Cuando no sigue al oso polar, el zorro ártico, gran oportunista, se alimenta de invertebrados, huevos y pollos, aves marinas, peces, bayas y cachorros de foca anillada a los que captura excavando en la nieve hasta sus madrigueras subnivales. En verano, cuando la comida es relativamente abundante, el zorro ártico oculta las sobras cerca de su guarida, en las grietas de las rocas o bajo los cantos rodados. Uno solo de estos escondrijos pueden contener varias decenas de lémmings, unas cuantas docenas de huevos o una treintena de polluelos de arao.

Estado de conservación del Oso Polar

La situación del oso polar en el Ártico es preocupante: los expertos estiman que en la actualidad podría haber entre 20.000 y 25.000 ejemplares, de los que dos tercios podrían desaparecer a mediados de este siglo. El calentamiento global, la contaminación o la generalización de las extracciones de petróleo y gas son sus principales amenazas.

Principales amenazas del Oso Polar

Diecinueve poblaciones de oso polar viven en las costas árticas e islas de los cinco países que rodean el Polo Norte: Estados Unidos (Alaska), Canadá, Dinamarca (Groenlandia), Noruega y Rusia. Aunque se trata de grandes extensiones de territorio, lo cierto es que su hábitat cada vez es más reducido. El calentamiento global está afectando especialmente a los polos, y recientes estudios afirman que el Ártico podría quedarse sin hielo en 2030 o incluso antes. Los expertos de la UICN afirman que sin hielos permanentes, los osos polares se enfrentarán a serias dificultades en el futuro, pues dependen de este hielo marino para vivir, cazar y criar.

Por su parte, desde el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) explican que el retraso de las heladas hace que los osos polares pierdan reservas críticas de grasa, lo que afecta a la reproducción y a la capacidad de las hembras embarazadas de producir suficiente leche para sus cachorros. Los científicos ya han registrado una caída del 15% en la tasa de nacimientos.

Así, la escasez de alimento y la reducción de su hábitat podrían estar provocando comportamientos extremos en algunos ejemplares de la especie del oso polar. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Polar Biology detectaba prácticas caníbales en el norte de Alaska y Canadá, un hecho extremadamente raro, según sus responsables.

Por otro lado, un oso polar llegaba recientemente a la costa norte de Islandia, tras atravesar 300 kilómetros que le separaban del sureste de Groenlandia, algo que no sucedía en 20 años. Sin embargo, a pesar de ser un animal en peligro de extinción, fue abatido a tiros por la policía local, como se puede ver en este video de un informativo local.

Asimismo, la contaminación es otra de las graves amenazas para los osos polares. Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) aseguraba en 2004 que estos animales están siendo afectados por productos químicos tóxicos como PCB (policlorobifenilos) y pesticidas que habrían llegado arrastrados por vientos y corrientes desde los países al sur del Ártico. El informe hablaba también de alteración de los niveles hormonales, lo que podría llevar a problemas de reproducción y cambios de comportamiento.

Acuerdos de protección de la especie

Diversos acuerdos y organismos internacionales trabajan para proteger al oso polar. En 1973, Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Noruega y la ex Yugoslavia firmaron el Acuerdo Internacional sobre la Conservación de los Osos Polares y de su Hábitat, que prohibía por ejemplo la caza desde aviones y barcos. En la parte más septentrional de Rusia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) colabora con comunidades locales para proteger las zonas en las que vive este mamífero.

Por su parte, la Convención de sobre el Comercio Internacional de Especies amenazadas de Fauna y flora silvestres (CITES), ratificada por más de 150 países, prohíbe el comercio internacional del oso polar desde 1975.

Polarbear44.jpg  Oso polar 700px Polarbear44

Bibliografía

http://rie.cl/?a=29644

http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2008/08/21/179470.php

 

 

Foro de mamíferos – Preguntas y Respuestas

Este foro contiene 132 temas y 603 respuestas y lo actualizó  terminator hace 4 semanas.

    • Foro
    • Temas
    • Mensajes
    • Último mensaje
Viendo 10 debates - del 1 al 10 (de un total de 127)
Viendo 10 debates - del 1 al 10 (de un total de 127)
Crear tema nuevo en “Otros Mamíferos”
Tu información:





+ 8 = 13

Animales relacionados